Pago contigo los errores de otros.
Lo pasé mal en un pasado, es cierto, pero no es motivo para desconfiar de alguien tan distinto. O quizá no tanto, ése es el problema, hay ciertos matices que esperaba no encontrar y me llevan a pensar en las similitudes. Y yo sola me desquicio, y te vuelvo loco a ti... Eso es lo peor, no sólo influyo en mi estado de ánimo, también en el tuyo.
No diré que siempre la culpa es mía, porque no es así, hay influencias mutuas; pero, al igual que me duele no estar al 100% para ti, también me duele hacer que tú no lo estés.
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