14 mayo 2012

12 de Mayo.


Sábado. Un chico y una chica pasean por las calles de la ciudad.

No están solos. Las calles están repletas de gente que, como ellos, a pesar del calor veraniego anticipado, se desplazan de un sitio a otro. Algunos con un trayecto fijo, otros, como ellos, simplemente se dejan llevar…

Pero ellos no ven a nadie. No necesitan a nadie. Están rodeados de amigos, participan en conversaciones, se relacionan, beben y saludan, pero sólo ven si se miran, sólo oyen si se hablan, sólo sienten si se tocan… Roces furtivos que sólo ellos saben que existen, pero aún no saben lo que significan.

Hora de moverse. Cambiar de bar.
- ¿Vamos a por tabaco?
- Vale, así aprovecho y te enseño los pubs donde podemos ir…
Solos entre cientos de desconocidos. Van, vienen… Todos los sitios donde ella solía salir han cambiado, sólo quedan algunos, no es la misma ciudad que recordaba.
- Pequeñaja, necesito preguntarte algo antes de volver con todos…
- Dime.
- ¿Qué pasaría si…?
Cinco segundos mirándola a los ojos impiden que termine la pregunta… 
Todo, de pronto, toma sentido.


Es el principio de una historia, pero también el final.

A veces las casualidades son odiosas y te hacen replanteártelo todo.
Pero una casualidad no determina una vida. Ni cinco. Ni veinte. 
Sólo te recuerdan un pasado, el futuro sólo lo decide uno mismo.

25 abril 2012


¿También romperás mis CDs?

25 marzo 2012



Dices que te gusta la lluvia,
pero usas un paraguas para ir bajo ella.
Dices que te gusta el sol,
pero buscas sombra cuando brilla.
Dices que te gusta el viento,
pero cierras las ventanas cuando sopla.
Así que esa es la razón por la cual me asusto
cuando dices que te gusto.


Bob Marley

29 febrero 2012

Ladies' Privilege




      Cuenta la leyenda que, en el siglo V d.C., San Patricio volvía de expulsar las serpientes de Irlanda cuando fue abordado por Santa Bridget. La cuál, en nombre de todas las mujeres, protestaba por la injusticia de tener que esperar siempre a que los hombres les propusieran matrimonio.
      Después de la debida consideración, S. Patricio ofreció a Sta. Bridget (y todas las mujeres) el especial privilegio de poder ser ellas las que realizaran dicha proposición una vez cada siete años.
      Tras negociarlo, la frecuencia acordada fue de cuatro años, haciéndolo coincidir con los años bisiestos, satisfaciendo así a ambas partes.


      Se dice que después, inesperadamente, siendo año bisiesto y estando soltera Sta. Bridget, ésta puso una rodilla en el suelo y se declaró a S. Patricio. Él la rechazó, dandole un beso y regalandole un vestido de seda como consolación.
      Dicho gesto también ha quedado como tradición para los rechazos...

08 febrero 2012

03 enero 2012


Y desde entonces mis ojos cada día son más verdes...