
Te amo con un amor inalterable,
mientras tantos amores humanos
no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor;
fuera de él no te pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mí como motas de polvo
y los habitantes del país, insectos.
Ibn Hazm, "El collar de la paloma"
