Temo al dolor. Y tanto miedo me hace daño. Cuchillos me desgarran por dentro sólo de pensar que pueda perderte, que no siendo suficientemente buena para ti aparezca la mujer perfecta y te arranque de mis brazos. Y me veo sola, hundiéndome el la oscuridad sin ti, sin fuerzas para luchar, incapaz de ver más allá de mi tristeza.
Despierto. E incluso a la luz del día me es imposible distinguir qué fue cierto y qué no, y pienso que todo lo que pasó cinco minutos atras posiblemente pueda ser real. Y conforme va avanzando el día se hace más duro, porque no te veo, porque no sé si realmente existes o sólo fuiste un sueño, y poco a poco saturo mi cerebro de forma inconsciente con conjeturas infundadas en una base real, carentes completamente de sentido.
Las ganas de llorar aumentan con cada minuto. ¿Llorar por qué? No lo sé, quizá solo sea para aliviar la presión de mi cabeza, como una vía de escape para esas ideas descabelladas, para limpiar mi mente de tumores malignos.
Quizá una ducha también ayude. Voy a probar.
16 noviembre 2007
13 noviembre 2007

¡Qué bonito es el amor! Más que nunca en... ¿otoño? ¡¡¡Y qué más da que sea primavera, otoño, verano o invierno!!! Lo importante es que la persona que esté a tu lado haga que el tiempo no pase, que con sólo un detalle, un gesto, una mirada... haga eterno un momento. Que haga que el sitio más cutre habido y por haber parezca el lugar más hermoso simplemente porque está a tu lado. Así siempre será primavera; no importa que nieve, truene o haga un calor infernal, siempre será primavera con él (o ella) al lado, siempre oirás pajaritos cantando, verás flores hermosas y el sol brillando. Siempre primavera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
