Nadie es perfecto. Todos fallamos. Todos tropezamos y tropezaremos mil veces a lo largo de nuestra vida. A veces caeremos y otras veces no. Algunas caidas serán mayores que otras y con algunas nos creeremos incapaces de seguir adelante.
Pero no sirve de nada lamentar una caida, mucho más importante es intentar levantarse y ser capaz de sonreir al conseguirlo. Mucho más importante es esa sonrisa...
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