
Me muevo en las tinieblas, asustada y temerosa, tropezando con obstáculos cada vez mayores, buscando una salida, un camino que me lleve hacia algun lugar mejor. Deseo salir de aquí. Mi vida comienza a no tener sentido, incluso la muerte es preferible. De repente... ¿Qué es eso? Una luz ciega mis ojos. ¿Realmente estoy muerta? No creo, aun puedo notar el frío de la soledad. Entonces, ¿qué es? Mis ojos poco a poco se han ido acostumbrando a la nueva claridad y son capaces de vislumbrar una sonrisa tras esa luz. Una cálida y tranquilizadora mirada la acompaña. Y unas manos que me ayudan a levantarme. La niebla y la oscuridad comienzan a desaparecer, al principio reacias de abandonarme, pero van dejando paso a la claridad. ¿Significa esto que mi vida empezará a mejorar? No lo sé. Puede que sí. Parece que sí. Quiero creer que sí.

1 comentario:
Para ser feliz basta con apreciar lo que se es, y lo que se tiene; y con esto no me refiero ni a tu posición en una sociedad, ni a tus posesiones materiales.
Consiguiendo esto, no hay oscuridad suficientemente densa que pueda ahogarte; salvo la propia muerte, de la cual cuando llega ya no tienes que preocuparte.
Publicar un comentario